El mayor huerto urbano del mundo situado en una azotea

increible huerto

BrooklingGrange es el mayor huerto urbano del mundo situado en una azotea. Una parcela de tierra con aproximadamente una hectárea, que corona dos edificios de la ciudad de Nueva York con impresionantes panorámicas sobre Manhattan. Allí se cosechan todo tipo de verduras y hortalizas siguiendo principios orgánicos y ecológicos. Por la azotea también campan algunas gallinas ponedoras de huevos.

El huerto nació en el 2010 con la ambición de crear un modelo sostenible de agricultura urbana y promoverlo en las ciudades. Hoy funciona como un negocio rentable que suministra lechugas, pimientos, zanahorias, judías, rábanos, acelgas, coles, hierbas aromáticas y más de 40 variedades de tomates, todo recién cogido, al vecindario y a los restaurantes de la zona, de forma directa, en mercados semanales o pequeños comercios del barrio. Y tiene planes de expansión por otras azoteas.

Según Anastasia Cole, cofundadora de Brooklyn Grange, “la ciudad siempre dependerá de las granjas rurales para alimentarse; pero tenerlas también dentro de sus límites y aprovechar los terrados en desuso tiene un gran potencial: mejoran la calidad de vida urbana, crean puestos de trabajo, facilitan el acceso a verdura fresca y saludable y procuran educación ambiental y agrícola a todos aquellos que viven en la ciudad y la aman”.

Una de las cuestiones que se dirimen, más que entre campo o ciudad, es entre lejanía o proximidad. Hoy, los alimentos que se ponen en la mesa pueden provenir de cualquier punto del planeta. Y esto implica largos transportes (más consumo de energías fósiles, más contaminación), necesidad de conservación de alimentos (aditivos, irradiación de alimentos y otros tratamientos), exceso de envasado y embalaje (más residuos) y, desde luego, pérdida de frescura (merma de sabor, aroma y de valor nutricional).

La oenegéGrain, que trabaja por la “soberanía alimentaria” y la agroecología, estima que el modelo de agroindustria imperante, con su modo de cultivo y sistema de transporte que cruza los cinco continentes, causa hasta la mitad de las emisiones actuales de CO2. El logo de la campaña Capital Growth, impulsada por el Ayuntamiento de Londres, es muy gráfico: una línea de metro de color verde con distintas estaciones y ramales que finalizan en brotes de verdura y fruta sirve para explicar el proyecto.

El reto de crear 2.012 nuevos huertos en la ciudad de Londres entre los años 2011 y 2013 se superó. Y hoy la campaña consiste en estimar qué cantidad de alimentos se podría potencialmente cultivar en la capital londinense. La iniciativa, gestionada por la London Food Link –coordinadora de una red de organizaciones que apoyan un sistema alimentario sano, sostenible y ético– con plena colaboración y apoyo de las administraciones (pequeñas subvenciones, formación, asesoramiento…), ha involucrado ya a 99.000 personas.

“La ambición de Capital Growth –explica su responsable, Ross Compton– es cultivar en Londres un millón de comidas. Y aprovechar el potencial de producir comida en las ciudades para reducir los alimentos millas (que se cultivan lejos de donde se consumen) y sacar provecho de los productos de desperdicio integrándolos en la estructura de la ciudad, su planificación urbana, sistema energético…”.


Sea el primero en comentar

Deje una respuesta

Su dirección de E-mail no será publicada.


*